Textos periodismo

Viña ¿ciudad bella?

Señor Director:

Como residente de Viña del Mar, he soportado año tras año la llegada de miles de turistas, tacos interminables y colas para comprar, consciente de lo que implica vivir en un lugar turístico.

Viña del Mar la ciudad bella, en donde destacan hermosas playas y el lugar del festival más importante de Latinoamérica. Un ambiente que solo invita a disfrutar, pero que oculta una triste cifra.

¿Acaso soy uno de los pocos viñamarinos que ha visto el lado B de Viña?, ya que de las 40 mil familias que viven en campamentos en el país, el 25% se concentra en nuestra región. 164 campamentos escondidos de los turistas, entre quebradas de difícil acceso y micro-basurales.

Espero que las autoridades del municipio cambien sus prioridades a la hora de pensar en qué invertir el presupuesto y consideren que quizás reparar el reloj de flores es relevante para el turismo, pero también es fundamental preocuparse de las necesidades de quienes hoy necesitan apoyo.

Matías Ignacio Ubeda Muñoz

 

 

Autora: Sofía Ignacia Barrios Vargas
Diario La voz de Viña Colegio Árabe (Viña del Mar)

Las generaciones cambian dicen, todo tiempo pasado fue mejor, pero bueno, no podemos culpar siempre a los jóvenes por ser precisamente eso, jóvenes y alocados como la película de Rivas. Sin embargo, suponiendo que los límites existen y que los padres son en parte los encargados de establecerlos ¿Cuándo se diluyeron? Parece que los espacios para compartir en familia se volvieron algo obsoleto y que se mantienen quizás en algunos grupos minoritarios de la sociedad. ¿Dónde está el tiempo de calidad en familia? Las conversaciones en el almuerzo de los domingos, la once en la casa de los abuelos ¿Qué es lo que importa hoy? ¿La familia? ¿El carrete? Sin duda la juventud cambia pero ¿Cuánto?

Nunca pensé que pudiera ser un tema, porque bueno en mi caso no lo era, sin embargo, al crecer la vida nos plantea ciertas situaciones complejas que nos exigen decidir, porque creo que sí se puede optar entre lo que algunos llamar “vivir” y que yo entiendo como “exponerse”. Es que la droga está siempre ahí a la vuelta de la esquina y quizás los deseos desmedidos por buscar una sensación diferente, experimentar y percibir qué se siente no estar, volarse, borrarse, son lo que motivan en conjunto con una serie de situaciones familiares la adicción desenfrenada de los adolescentes actuales. ¿Será la responsabilidad solo de los padres? ¿Acaso los jóvenes debemos ser justificados debido a nuestra etapa del desarrollo y la inmadurez intrínseca? La verdad es que nadie es capaz de definir las causas específicas o cargar la balanza hacia un lado u otro, sin embargo, es preciso ahondar en cómo hoy la droga parecer ser el hashtag más utilizado de mi generación.

Sin importar las razones que motiven el consumo de cualquier tipo de alucinógeno querer ‘’borrarse’’, ya sea por problemas interpersonales o por la necesidad de obtener aprobación social, no es justificable, no debería ser una opción. Muchos han visto la popular serie juvenil de Netflix “13 Reasons why”, en la cual Hannah Baker y sus “amigos” incurren a causa de varias de las razones expuestas, en el consumo de drogas esperando conseguir un momento de desconexión, de paz, en un mundo donde cada acción por pequeña e irrelevante que parezca ante los ojos de los adultos, es vital dentro de su universo, es por esto que su protagonista toma una decisión drástica con su vida, por el deseo de desvanecerse y desaparecer.

Parece que la sociedad no desea mirar lo que está sucediendo y hacerse cargo de las 13 razones o más que pueden conducir a un adolescente a la droga, adquirirla en esta época es casi como comprar un libro, debo conocer que librería lo tiene y su dirección, el resto corre por cuenta del dinero. Es hora de que dejemos de encerrarnos en la burbuja y comencemos a actuar e intentar volver a esos días en los cuales conversar en familia era importante, porque si no es en la familia donde se encuentra el apoyo primordial para afrontar este tipo de problemas ¿Dónde? Quiero creer que todavía existen las opciones y que elegiremos bien.

 

Valparaíso: la creación del imaginario urbano “la piedra feliz”

En la actualidad, un conocido recinto de la calle Errázuriz lleva el nombre del lugar donde ocurrieron trágicos hechos hace tres décadas.

Autor: Jorge Antonio Álvarez Bórquez

Diario La voz de Viña, Colegio Árabe (Viña del Mar)

En la década de los 80’ al costado izquierdo del Balneario Las Torpederas, existía un gran conjunto de rocas negras que culminaban en un enorme peñón, el escenario final elegido por numerosas personas para terminar con su vida. La llamada “Piedra Feliz” era una roca negra de 25 metros en donde las personas se paraban sobre la cornisa y desde allí, se precipitaban al mar. En su mayoría eran mujeres, cuyas historias de amor no tenían un final de cuento de hadas.

Producto de la seguidilla de eventos desafortunados que tenían como protagonista a la piedra es que en el año 1980 se decidió dinamitar el gran peñón, para así poder detener este tipo de hechos en la ciudad. A causa del impacto que generó durante la época la noticia, se abrió un recinto llamado “La piedra feliz”, un bar ubicado en la avenida Errázuriz.

Una de sus propietarias, Teresa de la Cerda, accedió a conversar en forma exclusiva con el Diario La voz de Viña, donde señaló: “El primer logotipo del lugar fue diseñado en base a la piedra, en el aparecía un hombre lanzándose de la roca, en parte este espacio se ha encargado de continuar con la leyenda. En 1994 “La piedra feliz” fue el nombre elegido para el local, debido a que es un elemento importante dentro de Valparaíso”, agregó.

El sitio que antes fue testigo del último respiro de muchas personas, se encuentra hoy rodeado de animitas, recordando a los fallecidos. Existe una en particular, llamada “La Panchita”, se dice que ha realizado diversos milagros, por lo cual es visitada por una gran cantidad de personas, quienes le dejan cartas y regalos, en su mayoría peluches.

La piedra, el imaginario urbano
De acuerdo a Armando Silva, filósofo y semiólogo colombiano, un imaginario urbano funciona en base a la representación simbólica que se le otorga a un lugar, persona o espacio, intentando captar la expresión de un sentimiento colectivo de esa población.

Es decir, la piedra como el lugar de un hecho trágico y la historia que esta envuelve ha sido modificada en la memoria colectiva de los porteños, pasando hoy a transformarse en un imaginario urbano, donde la historia real desaparece para dar lugar a una nueva significación del nombre dentro de la población. Ángelo Villagrán, Profesor de Historia y Geografía del Colegio Árabe Viña del Mar, afirma “Las nuevas generaciones conocen el bar, no sé si quedarán todavía restos de la historia real, quizás en generaciones anteriores se podría haber asociado la piedra al bar, hoy solo se rescata el nombre de este último”. El bar ocupa el espacio que antes era el territorio del peñón, situándolo como el referente actual de “La piedra feliz”.

“Varias de las personas que llegan al recinto, incluyendo chilenos y extranjeros no saben el por qué del nombre, la historia de la piedra de cierta manera ahora se traspasó y revive cada noche en el bar”, expresó Teresa de la Cerda. La piedra feliz, hoy es parte característica de la bohemia de Valparaíso, reconocida por brindar un espacio a diferentes artistas de la ciudad.

El imaginario de la piedra se construye en torno a este espacio, que representa a través de sus más de 5 salones, el puerto, desde la casona antigua donde se evidencia la arquitectura característica de Valparaíso, hasta en las mesas decoradas con los diferentes logotipos de la taberna, rememorando la época de la gloria del puerto, dejando atrás aquellos hechos infelices que sucedieron en la playa las torpederas.

A lo largo del tiempo los trágicos acontecimientos que rodean a la piedra, han sido alterados en la memoria de los porteños, la leyenda urbana del gran peñón hoy desaparece y surge como un imaginario urbano, el relieve que posee en la actualidad el bar que utiliza el nombre de la roca, intenta preservar un fragmento de la historia del mítico peñón y de la ciudad de Valparaíso.

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